Publicado por primera vez en el año 2004, ‘Faces of the North’ es una joya documental que colocó a su autor, el fotógrafo islandés Ragnar Axelsson, entre los mejores documentalistas de la actualidad. Quien crea que estoy exagerando que se haga con un ejemplar y lo compruebe por sí mismo. El libro de Axelsson es, simplemente, una auténtica maravilla.

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Portada del libro

‘Faces of the North’ es el resultado de tres décadas de trabajo sobre la vida de los cazadores, pescadores y agricultores de los países nórdicos. La edición de 2015, ampliada y mejorada, incluye las historias de sus protagonistas, lo que ahonda en el sentido antropológico, documental y personal del proyecto, que no es sino un magnífico testimonio de las culturas y los modos de vida típicos de algunas regiones de Islandia, Groenlandia e Islas Feroe, muchos de ellos en peligro de extinción.

A ‘Faces of the North’ le siguieron otros dos trabajos, ‘Last days of the Artic’ (2010) y ‘Behind the mountains’ (2013). En ‘Last days of the Artic’ se centra en la vida de grupos de cazadores de Groenlandia y Canadá, mientras que ‘Behind the mountains’ es una recopilación de 25 años de trabajo fotografiando pastores y agricultores en Islandia.

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Foto: Ragnar Axelsson

Pero ‘Faces of the North’ es el trabajo que más satisfacciones les ha dado. En él cuenta la vida de personas que viven en áreas remotas y casi aisladas del norte.

Me gustan los rostros que cuentan una historia. Cada vez que encuentro a alguien interesante, me detengo y entablo conversación. A menudo pasan horas antes de disparar mi primera foto.

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Foto: Ragnar Axelsson

Los retratos son, junto a los paisajes, parte importante del trabajo de Axelsson.  A través de los rostros curtidos y las miradas penetrantes de estos habitantes del norte, el llamado “fotógrafo del frío” capta la dureza pero también la poesía de un entorno tan bello y primitivo como hostil vulnerable.

Groenlandia siempre me ha gustado mucho. Leía las heroicas aventuras de los exploradores y estaba fascinado por ellas. Eran personas sensacionales y yo quería ser como ellos. Así que en 1979 viajé a Groenlandia por primera vez, pero fue bastante decepcionante. Fui a Kulusuk y allí no encontré héroes, sólo borrachos. Pero después fui a otros lugares de Groenlandia y vi lo geniales y bellas que eran estas personas, y cuando están ahí fuera, sobre el hielo, aguantando condiciones muy adversas, son tan increíbles que… ¡hacen que James Bond parezca un flojo! Eso es lo que hace que no pueda evitar sentirme orgulloso de conocerlos.

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Foto: Ragnar Axelsson

Uno de mis mejores amigos de allí, un cazador de osos, es impresionante. A veces me limito a quedarme sentado en trineo y observarlo, observo sus ojos y su forma de moverse en el hielo. Él está alerta todo el rato, lo vigila todo; sabe qué es lo que está pasando a su alrededor de una manera que un hombre normal no podría entenderlo. Él ve el tiempo, es increíble.

Muchas veces me he visto atrapado por el mal tiempo, saltando de un bloque de hielo a otro mientras éstos se rompen. En aquel momento me parecía divertido, pero después me daba cuenta de que quizá no estaba actuando de una forma muy inteligente. No quería perder la oportunidad de sacar una buena foto, soy así de competitivo. De alguna forma, me las he arreglado para mantenerme a salvo, nunca he sentido miedo hasta tiempo después. Te das cuenta de que la naturaleza es tu amiga siempre y cuando no la desafíes demasiado.

Greenland, Thule. Ule Neylsen, hunter, looking at a polar bear. Last Days of the Arctic, Photos © Ragnar Axelsson, www.RAX.is 2010.

Foto: Ragnar Axelsson

Intento dejar que las cosas fluyan ante mí tal y como son. Intento mostrar a estas personas con todo el respeto, estas magníficas personas que pertenecen a una cultura de cazadores, para que otros puedan conocer sus vidas y decidan si les gustan o no. Creo que merecen respeto porque viven una vida muy diferente a la nuestra. Algunos los critican por cazar osos, pero luego se dan la vuelta y se comen un filete, que viene de animales que también han sido asesinados. Y eso es una contradicción.

Nunca en participado en cacería, nunca he cazado. Es doloroso ver cómo matan a una criatura tan magnífica, mi corazón se parte cuando lo veo. Pero entiendo el motivo por el que sucede y trato de respetar el hecho de que los Inuit cazan para poder sobrevivir. Comen la carne y utilizan o venden las pieles. Mi amigo el cazador me dijo una vez: Nosotros no condicionamos la vida del oso polar, sois vosotros los que lo hacéis, con toda esa contaminación.

 

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Foto: Ragnar Axelsson

Ellos, los cazadores, percibieron el calentamiento global mucho antes de que el resto de nosotros. A lo largo de los años, a medida que observaba a mi amigo el cazador, me di cuenta de que miraba a su alrededor y olía el aire, haciendo comentarios al resto de miembros de su grupo, como si algo no fuese bien. Cuando le pregunté qué sucedía me dijo una frase preciosa: el gran hielo no está bien, algo va mal.

Esto es algo que no puedes  ver en las fotos porque el hielo se sigue viendo blanco. No puedes ver lo delgado que se ha vuelto.

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Foto: Ragnar Axelsson

Siempre me ha gustado mirar cuadros y estudiar las técnicas de los pintores. De alguna forma, mis fotos son mi versión de lo que sería un cuadro. En mis fotos intento capturar los mismos rasgos o características que me parece que llamarían la atención de pintores como Kjarval (famoso pintor paisajista islandés).

No lo supe durante mucho tiempo, pero soy disléxico, así que siempre he pensado automáticamente en imágenes. Veo fotografías por todas partes.

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Foto: Ragnar Axelsson

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