La luz es mágica, lo cambia todo. Una escena puede verse increíble cuando está iluminada, y luego, 10 minutos después, haber cambiado por completo. Es ese sol abrasador típico de Australia y de Sidney que te da una luz increíblemente intensa y dura.

En mis comienzos yo era más un fotógrafo de calle que otra cosa. Recorría las calles, buscaba y esperaba los momentos de luz. Tenía fichados algunos lugares e iba a ellos sabiendo que allí la luz se reflejaría de una determinada manera durante unos minutos, y después me iba al siguiente punto, y después al siguiente y al siguiente. Esa era mi forma de trabajar; esperar a que se presentara ‘el momento’.

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Martin Place, Sidney (2002). Foto: Trent Parke.

La imagen del autobús nace de un pequeño detalle que vi en el negativo de otra foto que hice en ese mismo lugar. Había empezado a experimentar con velocidades bajas mientras fotografiaba en Martin Place, el principal distrito comercial de Sidney. En la esquina de una de mis fotos había una camioneta blanca, y se podía ver la sombra de una persona proyectada en el costado del vehículo. No pude entender cómo sucedió aquello, así que seguí volviendo al mismo lugar.

Iba allí cada tarde, durante unos 15 minutos, cuando la luz entraba entre dos edificios. Esto sucede solo en una determinada época del año, así que solo tienes esa pequeña oportunidad durante un espacio limitado de tiempo.

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Martin Place, Sidney (2002). Foto: Trent Parke.

Lo confiaba todo al azar: la cantidad de personas que salían de las oficinas, que la posición del sol fuera la correcta y que un autobús llegara en el momento adecuado para obtener esa larga y borrosa línea de movimiento. Si no conseguía la foto, volvía al día siguiente.

Me coloqué en aquel punto concreto unas tres o cuatro veces por semana durante aproximadamente un mes. Tenía una vieja Nikon que usaba en mis trabajos para prensa a la que podía quitar la parte superior y mirar directamente hacia abajo, porque estaba disparando desde un pequeño trípode de apenas 8 cms de altura. Probé tumbándome en el suelo, pero la gente no se paraba cerca de mí.

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Martin Place, Sidney (2002). Foto: Trent Parke.

Finalmente, obtuve la fotografía que buscaba después de unos tres o cuatro intentos. Gasté unos cien carretes en total, pero una vez que obtuve esa imagen, no pude conseguir hacer ninguna otra parecida. Eso siempre es una buena señal porque entonces sabes que tienes algo especial.

El hecho de que las imágenes de las personas en el autobús se mantuvieran nítidas, y de que se pueda ver a través de ellas, es algo que todavía me desconcierta. A la gente le cuesta entender la imagen, o cómo pude obtenerla, y ni siquiera yo mismo puedo explicarlo. Es algo que el ojo no puede ver cuando estás caminando, algo que solo la fotografía puede capturar.

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‘Moving Bus’ (Martin Place, Sidney). Foto: Trent Parke.

Logré la imagen que buscaba, esa que no volverá a producirse porque se trata de un instante en el que convergen varios factores y todas esas cosas que ves que suceden en la foto. Todos coinciden en un instante y después desaparecen para siempre.

 

*Fuentes: Dos entrevistas a Trent Parke; una publicada originalmente en el diario ‘The Guardian’ en 2007 y realizada por Leo Benedictus, y otra, disponible en Youtube, en la que el fotógrafo habla desde su estudio en Sidney (ambos originales en inglés).

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