Hay algo más que hace que una mujer sea interesante, algo que va más allá de ser joven o ser vieja. Y yo voy a averiguar qué es ese algo antes de morir, espero hacerlo.

Peter Lindbergh moría el pasado 3 de septiembre a las edad de 74 años y todo apunta a que al final dio con ese ‘algo’. Lo buscó incansablemente durante su carrera como fotógrafo de moda y esa búsqueda le llevó a revolucionar su profesión y a ganarse el respeto y la admiración de todo el mundo. En su camino descubrió y encumbró a las ‘top models’ de los 90, las archifamosas Linda, Cindy, Christy o Naomi, y las convirtió en mujeres cuya personalidad brillaba muy por encima de las ropas que vestían o el perfume que anunciaban.

Hubo diseñadores, incluso, que se quejaron de que, sobre la pasarela y en las portadas de las revistas, la gente solo las veía a ellas, y no sus costosos diseños. Querían perchas, maniquíes planas y grises que pasaran totalmente desapercibidas, y Lindbergh, sin embargo, celebraba la individualidad de cada mujer mostrando que el secreto de la belleza está en lo personal, diferente y único, y no en parecerse a un ideal inalcanzable.

Así, las modelos podían posar, sonreír y divertirse en una playa vistiendo tan solo unas simples y sencillas camisas blancas, porque esa es la verdadera aspiración de las mujeres: sentir y vivir la vida, y no aparentar ser reinas de un mundo ficticio, muñecas envueltas en vestidos prohibitivos, con la piel plastificada bajo toneladas de maquillaje y Photoshop.

Peter Lindbergh entendió esto mejor que nadie.

Si los fotógrafos son responsables de crear o reflejar una imagen de la mujer en la sociedad, entonces, debo decir que solo hay un camino para el futuro, y es mostrar a las mujeres como fuertes e independientes. Esta debería ser la responsabilidad de los fotógrafos de hoy en día: liberar a las mujeres, y finalmente a todos, del yugo de la juventud y la perfección.

Shadows on the wall‘ es un magnífico ejemplo cómo Lindbergh retrataba a las mujeres. Se trata de un libro de formato apaisado en el que el extraordinario dominio de la luz del alemán y la maestría de su ojo capta la vulnerabilidad y la belleza personas de varias actrices de Hollywood. En sus fotos, cada gesto, cada peca, cada arruga y cada imperfección forman el valioso rastro del curso de la vida, lo que sostiene e ilumina la belleza e individualidad de cada una de estas mujeres. Bajo su mirada, en los rostros que fotografía no hay huellas que borrar, sino marcas que celebrar.

Hoy echamos un vistazo a ‘Shadows on the wall’ y lo hacemos con la ayuda, a modo de introducción, de otro gran libro de Lindbergh : ‘A Different Vision on Fashion Photography‘.

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