Josef Koudelka y Henri Cartier-Bresson fueron grandes amigos, aunque el checo, al contrario que la mayoría de sus colegas de Magnum, no veneraba al gran fotógrafo francés y era muy crítico con su obra. A día de hoy, Koudelka sigue diciendo que Cartier-Bresson le enseñó más sobre la vida que sobre la estética fotográfica.

En 1986, Josef Koudelka comienza a trabajar con cámaras panorámicas.  Un día, en una reunión en casa de Cartier-Bresson, muestra algunos de sus paisajes en gran formato. El francés los mira y permanece en silencio mientras mueve ligeramente la cabeza, hasta que finalmente se dirige a Koudelka y le dice: “Pero… ¿dónde está la gente?”

Para Cartier-Bresson, un enamorado del fotoperiodismo, las fotografías sin gente no tenían sentido porque las personas eran lo verdaderamente interesante. No entendía por qué el Koudelka de ‘Gitanos’, ‘Invasión’ y ‘Exilios’ había hecho desaparecer a la gente de sus fotos. Tampoco su afición a dormir en el suelo (muchas veces a la intemperie) ni su reticencia a aceptar trabajos periodísticos y comerciales. “Lo único que tiene es su talento, su cámara y su tozudez”, dijo una vez refiriéndose al fotógrafo checo nacionalizado francés.

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Este es el tipo de fotos panorámicas de Koudelka que desconcertaron a Cartier-Bresson:

 

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