Así lo cuenta el propio Joel Meyerowitz:

Recuerdo un día en el que el gran fotógrafo inglés Tony Ray-Jones y yo estábamos fotografiando unos desfiles callejeros en Nueva York. Éramos aún unos desconocidos y en un momento dado nos topamos con un tipo muy extraño; se movía arriba y abajo, zigzagueando, mientras disparaba su cámara sin parar. De repente, un borracho salió dando tumbos del gentío y se le echó encima. El hombre, que vestía sombrero y gabardina, le lanzó la cámara pero manteniéndola sujeta al brazo, con la correa enrollada en él. El borracho cayó de nuevo hacia atrás, entre la multitud. Tony y yo nos miramos el uno al otro y dijimos “ese tiene que ser Henri Cartier-Bresson“.

HCB_Telegraph

Foto: The Telegraph

Animado por Tony, me acerqué al hombre y le pregunté: “¿Es usted Henri Cartier-Bresson?” Y él contestó: “No, no lo soy. ¿Son ustedes policías?”, y le dije: “No, sólo somos dos fotógrafos que le hemos visto trabajar y hemos pensado que parece usted un loco”, a lo que él contestó: “Vale, sí, soy Henri Cartier-Bresson. Búsquenme aquí un poco más tarde y les invitaré a un café”.

Volvió perderse en la multitud y lo primero que hicimos Tony y yo fue sujetar nuestras cámaras tal y como le habíamos visto hacerlo a él, con la correa enrollada en la muñeca. De esta manera, si la cámara se te cae de las manos, siempre está sujeta.

La llevo así desde aquel día y ahora es parte de mi estilo. Incluso me da un plus de confianza, porque sé que si estoy en un apuro puedo utilizarla como arma, igual que hizo Cartier-Bresson. Y no es broma, en la calle tienes que estar preparado para todo.

*Traducido de ‘Joel Meyerowitz: Icon with a Leica

Suscríbete al blog

Suscríbete y recibirás un aviso en tu email cada vez que se publique un nuevo post.

¡No mandamos spam!

Politica de privacidad

Ya está! Gracias por suscribirte al blog

Pin It on Pinterest

Share This