Cuentan que, una vez, un profesor de filosofía de una prestigiosa universidad norteamericana hizo un examen a sus alumnos en el que sólo había una pregunta: ‘¿Por qué?’ La mayoría de ellos se afanó en escribir complicados y sesudos galimatías filosóficos en un intento de dar la respuesta más adecuada. Pero la mejor nota, la más alta, se la llevó un alumno que tan sólo escribió tres palabras: ‘¿Y por qué no?’

Así que… ¿y por qué no otro blog (más) de fotografía, pese a que haya ya muchos y muy buenos? ¿Acaso dejamos de fotografiar amaneceres, atardeceres, el mar, las montañas, París, Praga, La Habana o el museo Guggenheim sólo porque millones de personas ya lo hayan hecho? Pues eso.

Antes de nada quiero aclarar que no soy profesional de la fotografía ni llevo una pila de años en esto. Es una confesión terrible, lo sé, pero me libera, entre otras cosas, de dar consejos técnicos y de analizar cuál es la mejor cámara del mercado. Son temas que me vienen no grandes, sino enormes. Para eso hay blogs maravillosos, muy-muy currados e imprescindibles, al menos para mí, como son ‘El blog del fotógrafo’ y ‘Rubixephoto’, por citar sólo dos. Tampoco es mi intención utilizar este blog para publicar y difundir mis fotos. Os ahorraré ese trago, y a mí varias sesiones de terapia. Este rincón es un lugar para tirarse cómodamente en el sofá con una taza de buen café y mirar el mundo a través de los ojos de diferentes fotógrafos, disfrutar de su trabajo, conocerlos por sus fotos, pero también por sus palabras, y compartir pequeñas historias, anécdotas y curiosidades que se esconden tras algunas de esas fotos.

Este blog nace única y exclusivamente de mi pasión por la fotografía y, he de confesarlo, de un impulso y una motivación que tienen su punto de egoísmo: me encanta investigar, hablar y escribir sobre fotografía, casi tanto como hacer fotos. Pero también me gusta compartir aquello que voy descubriendo, así que supongo que eso evitará que mi egoísmo recién confesado me haga arder en el infierno (creo que hay pecados mejores, más tentadores y muchísimo más divertidos).

Como ya he dicho antes, tengo la suerte, por así decirlo, de no dedicarme profesionalmente a la fotografía y de que, en mi caso, llegar a fin de mes no dependa de mis fotos. Eso es liberador y lo siento como un auténtico lujo. La fotografía es mi pasión, mi vía de escape, y está ahí siempre que la necesito. Es como tener un amante al que sólo ves cuando realmente te apetece, no por obligación. Y sin reproches.

Este “Cartier-Bresson no es un reloj” nace oficialmente hoy, 9 de octubre de 2017, pero lleva gestándose muchos meses, en muchas, muchísimas charlas con compañeros de clase, talleres y aventuras fotográficas, y en pequeños textos que he ido publicando en diferentes lugares. Pero este blog es fruto, sobre todo, de los ánimos y la insistencia de algunas personas a las que quiero un montón a pesar de haber demostrado ser muy pero que muy pesadas, creedme. Sin vuestros ánimos (y amenazas) esto no hubiera arrancado jamás. Gracias, de verdad, por ser tan deliciosamente insistentes. Esta aventura es también un poco vuestra. ¿Empezamos?

Suscríbete al blog

Suscríbete y recibirás un aviso en tu email cada vez que se publique un nuevo post.

¡No mandamos spam!

Politica de privacidad

Ya está! Gracias por suscribirte al blog

Pin It on Pinterest

Share This